lunes, 11 de marzo de 2019

Lichis y Rubén Pozo, Rockeros de la raíz a las puntas. Éxito total en Illescas.

   

Ellos siguen Erre que Erre de Rock And Roll

Mesa para dos

(Exit Music) Illescas






















Ir a Illescas el Martínez Soria con  tupé le cuesta más tropelías que una de sus aventuras al Quijote.
Dejemos ahí al personaje que va a ver el concierto y disfrutemos de los artistas.
Aunque la mayoría de los artistas prefieran la banda, en tiempos de crisis ya no hace falta especificar que es acústico. La noticia es cuando hay uno con banda.
No obstante el ingenio se mueve más en estos tiempos, es el caso del acústico que se montan los maestros de  Mesa para dos.
Aunque no es el ideal para ellos, es la única forma de moverse  y llegar a más sitios.
Miras al Gran  Miguel Ángel Hernando,  Lichis y lo Flipas. Lo  ves mantener un pulso de bombo y pandereta con ambos pies, el ritmo de la acústica, voz, monólogos ( entre canción y canción, mientras afinan, también han de afinar las neuronas y llevan un guión para enmarcar que produce la sonrisa y la complicidad con el público
Vamos que llevan acuestas casi el ajuar entero.
Me gusta el tratamiento de respeto común en el escenario,  flipo con el Gran Rubén las miradas de admiración a su colega  y de no dar crédito a lo que le está pasando. Hoy en día es un caso único, ver a dos Gigantes, dos consagrados trabajando a destajo por pura vocación y disfrute del oficio y dando la piel como si fuera el primer concierto. Eso nos llega y hace que cada bolo sea distinto, porque siempre tiene la ilusión del primero y con la intención de pasarlo bien y que se lo pasen.

 Ellos se entusiasman con  seguir creando  contracorriente solos y en compañía lo que les dicta el corazón, y no la cartera. No hacen obras para el público, hacen público para sus obras.
Y van soltando canciones en solitario de uno- otro y sorprendiendo con algún tema común.
¡Estos dos cabrones tienen más chispa que el estornudo de Satanás, son la pimienta del Rock, lo petan!.

Illescas se convirtió en un hervidero de emociones, una cocina artesanal  a fuego lento, con leña de la fetén. Comensales de dos públicos para degustar hambrientos  los platos: Lichis y Rubén Pozo en solitario y luego aliñados. Sumando público. Todo el público terminó  compartiendo los platos disfrutando el alimento del alma y sonriendo como una puta película de Disney.
La buena música es bella..


Cada vez noto más en sus  bolos, el cambio emocional. Antes si me invadía la tristeza, lo vivía triste; si estaba alegre  pues.... Ahora no, es más alto el poder musical que mi poder emocional. Cada tema me deja en un estado anímico con lo cual estoy viviendo los conciertos como una especie de carrusel emocional. "Ruido" me derrumba en el sentido más íntimo de la palabra es adentrarme en las entrañas de mi padre. "Salir a asustar" me pone loca
Cada día gana más terreno  "Habrá que Vivir", que se está convirtiendo en mi frase de cabecera. Me descubro, yo por ellos me quito sombrero  y no me quito la cabeza porque la necesito para el cardado.
Pasen por taquilla, compren el disco  físico es la mejor manera de comprobar la calidad del Rock vivo.

Cuanto trabajo lleva que me lo pase yo bien. Joder, se dice pronto. Monta, prueba de sonido, un bocadito, a veces cabezadas, a ponerse  guapos a salir a escena, darlo todo, transmisión de emociones la fusión del artista entregando el alma y el público emocionado recogiendo con entusiasmo su energía y vibrando su ser y sanando el espíritu. Eso es casar lo mágico con lo lógico.
Ir a un bolo de ellos es creer en los reyes Magos e ir a su encuentro. Pura magia.
Deseando que llegue el próximo.

¡ Gracias! A pesar de los pesares,  existen artistas que me sigan emocionando como una adolescente. Necesitamos paladear un disco común, todo pinta que sucederá.